Casi todo el que pregunta cree que lo difícil es el software. No lo es: el software se alquila. Lo difícil es la instalación, la atención y el cobro mes a mes. Esta guía separa las cuatro piezas del negocio y dice cuál de ellas tiene que resolver usted.
Es lo que ve el cliente: el mapa, los avisos, los informes y la aplicación. No se compra ni se programa: se alquila con su marca encima.
El aparato que va en el vehículo y la línea de datos que lo comunica. Se compra al proveedor que usted elija; no hay marca obligatoria.
Alguien tiene que ir al vehículo y conectarlo. Es lo que de verdad limita cuántos clientes puede atender al mes.
Una mensualidad por vehículo. Esa es la parte que convierte una venta en un negocio que se repite.
El cliente llama cuando su carro «no aparece». Contestar rápido es la diferencia entre renovar y perderlo.
El dominio, el logotipo y las aplicaciones salen con su nombre. El cliente nunca ve el nuestro.
Palabras exactas que puede usar en la visita. Sin tecnicismos.
«El software no lo tengo que hacer: lo alquilo con mi marca. Lo que pongo yo es la instalación y la atención.»
«Empiezo con los vehículos que ya tengo vendidos y voy sumando. No pago por sillas vacías.»
Usted distribuye con su propia marca. Esta es la lista de a quién le sirve y con qué argumento.
Es el arranque más natural: ya tiene el vehículo en el elevador y ya sabe conectar.
Ya vende el aparato; le falta cobrar la mensualidad, que es donde está el margen.
Ya tiene clientes que le confían sus bienes; el rastreo es el siguiente servicio.
Es posible, pero conviene salir con dos o tres clientes ya comprometidos.
Cuatro cosas: la plataforma (que se alquila con su marca, no se compra ni se programa), los equipos y sus líneas de datos, alguien que los instale en los vehículos, y atención al cliente. Solo la primera se la damos hecha; las otras tres las pone usted.
No. La plataforma funciona sobre nuestra infraestructura y sale con su dominio, su logotipo y sus aplicaciones. Usted no mantiene servidores ni contrata programadores.
No hay un mínimo alto: se paga por vehículo activo, así que puede empezar con los que ya tenga vendidos e ir sumando. Lo que sí conviene es salir con dos o tres clientes comprometidos.
No es el software: es la instalación y la atención. La instalación limita cuántos clientes puede tomar al mes, y el soporte es lo que decide si le renuevan al año siguiente.
Sí, esa es la idea. Su dominio, su logotipo y sus aplicaciones publicadas en Google Play y App Store con su nombre. El cliente final nunca ve el nuestro.
Le mostramos la plataforma con su marca puesta y le decimos qué necesita para arrancar.