La peor forma de enterarse de una falla es por el cliente enojado. Los servidores se vigilan de forma automática y las fallas se detectan solas.
Los servicios se revisan de forma automática, sin que nadie tenga que mirar.
Cuando algo se cae, el aviso sale de inmediato al equipo técnico.
Las fallas conocidas se corrigen solas, sin esperar a que alguien despierte.
Qué falló, a qué hora y cuánto duró. Sirve para responderle al cliente con datos.
Las fallas no esperan al horario de oficina.
Un vigilante independiente revisa desde fuera, por si lo que se cae es la vigilancia misma.
Palabras exactas que puede usar en la visita. Sin tecnicismos.
«Si algo se cae, nosotros nos enteramos antes que usted. No dependemos de que un cliente llame.»
«Y cuando pase algo, le podemos decir exactamente qué fue, a qué hora empezó y cuánto duró.»
Usted distribuye con su propia marca. Esta es la lista de a quién le sirve y con qué argumento.
Los que firman con niveles de disponibilidad exigidos.
Donde no poder ver la flota media hora ya es un problema operativo.
Saber que hay vigilancia le quita presión a su propio equipo.
Donde el rastreo es parte de un protocolo de protección.
Hay vigilancia propia que detecta el problema antes de que llame el cliente, que es la diferencia entre avisar y que le reclamen.
El objetivo de tiempo al aire es del 99,9%. Ninguna plataforma seria promete el 100%.
Antes de escalar, revise la línea de datos del equipo y la hora del último reporte: ocho de cada diez casos se resuelven ahí y no son del servicio.
Y tiene que poder sustentarla cuando se la pregunten.