El rastreo dice dónde estuvo el vehículo. El video dice qué pasó. Es la diferencia entre suponer y saber, y es lo que su cliente necesita el día del accidente o del reclamo.
Con CamFleet el cliente abre el vehículo y ve lo que está pasando en ese momento.
Cuando hay un choque o un reclamo, se descarga el video de esos minutos.
Un muro con varias cámaras a la vez para el operador que vigila la flota.
Se puede ver hacia adelante y hacia adentro, según lo que necesite el cliente.
El video queda amarrado al punto del mapa donde ocurrió.
El archivo sirve como soporte frente a la aseguradora o el contratante.
Palabras exactas que puede usar en la visita. Sin tecnicismos.
«El GPS le dice dónde estaba el camión. La cámara le dice quién tuvo la culpa.»
«El día que le echen la culpa a su conductor, usted saca el video y se acabó la discusión.»
«Y no tiene que ir hasta el carro a sacar la memoria: el video se baja desde la oficina.»
Usted distribuye con su propia marca. Esta es la lista de a quién le sirve y con qué argumento.
Los que perdieron plata por no poder demostrar qué pasó.
Donde el reclamo de un pasajero es palabra contra palabra.
Donde hay que vigilar también lo que pasa con la mercancía.
Donde el video es material de capacitación, no solo de castigo.
Sí, con equipos preparados para transmitir video. Conviene distinguirlo de los equipos que solo mandan fotos al ocurrir un evento.
Hay un plazo de retención pasado el cual se borra, porque el video ocupa mucho. Lo que se necesite para un reclamo hay que descargarlo dentro de ese plazo.
Bastante más que el rastreo. Es el punto donde más se equivoca quien cotiza video como si fuera un rastreador: hay que presupuestar el plan de datos aparte.
Sí. Una cámara graba a una persona trabajando, así que la empresa debe informarles por escrito antes de instalarla.
Y la que menos se discute cuando el cliente ya tuvo un problema.