Cuando el cliente busca su empresa en Google Play y encuentra una aplicación con su logotipo, deja de verlo como un instalador de GPS y empieza a verlo como una compañía de tecnología. Ese cambio de percepción es lo que le permite cobrar más.
El cliente ve su flota en vivo desde el teléfono, igual que en el computador.
Los avisos llegan como notificación al teléfono, no solo al correo donde se pierden.
Sale en Google Play y en App Store con el nombre de su empresa, no con el nuestro.
El conductor puede tener su propio acceso, distinto al del dueño de la flota.
Consultar el recorrido de ayer sin tener que llegar a la oficina.
Cuando mejoramos la aplicación, sus clientes reciben la mejora sin que usted haga nada.
Palabras exactas que puede usar en la visita. Sin tecnicismos.
«Busque el nombre de mi empresa en Google Play. Esa aplicación es la que va a usar usted todos los días.»
«Cuando su carro se salga de la zona, no le va a llegar un correo que nadie lee: le va a sonar el teléfono.»
«Su contador, su jefe de operaciones y usted pueden tener cada uno su usuario, y cada uno ve lo que le toca.»
Usted distribuye con su propia marca. Esta es la lista de a quién le sirve y con qué argumento.
Muchos dueños de flota trabajan solo con el teléfono. Sin aplicación, no compran.
Jefes de ruta que están en la vía y necesitan mirar rápido dónde va cada vehículo.
Tener aplicación propia en las tiendas cambia la conversación de precio.
Cuando quien mira no es la empresa sino el pasajero o el dueño de la carga.
Es la diferencia entre vender un aparato y vender un servicio.