Luna es la asistente que vive dentro de su plataforma. El cliente escribe su pregunta como se le ocurra, y ella le responde en el acto con lo que dice el manual, con el enlace al apartado exacto. Las preguntas de siempre dejan de llegarle a usted.

El cliente pregunta con sus palabras: «no me aparece la hora correcta del gps», «se me perdió la señal del carro», «cómo veo lo de ayer». Luna resuelve más de 5.000 preguntas del software y de sus aplicaciones, y reconoce cada una escrita de mil maneras, sin tildes y con errores.
Cada respuesta sale del manual y de las preguntas frecuentes, comprobadas una a una dentro del programa. Si no tiene la respuesta, lo dice; nunca se inventa un paso que no existe.
Junto a la respuesta va el enlace al paso a paso, con sus capturas de pantalla. El cliente aprende solo y no vuelve a preguntar lo mismo.
No tiene horario ni cola de espera. El cliente pregunta cuando le pasa el problema, no cuando usted abre.
La búsqueda ocurre en el navegador del propio cliente. Sin servicios de terceros, sin datos de sus clientes viajando a nadie, y sin costo por consulta.
Cada pregunta queda anotada, sin el nombre ni los datos de quien la hizo. Usted abre el informe y ve dos cosas: lo que más le preguntan, y las preguntas que Luna todavía no sabe contestar. Eso último es justo lo que hay que agregarle al manual.

La mayoría de las llamadas que recibe un distribuidor no son fallas: son preguntas de uso. Cómo saco un informe, por qué el carro está gris, dónde cambio la hora, cómo comparto la ubicación. Luna responde eso al instante, dentro de la misma pantalla donde el cliente está atascado.
preguntas resueltas sobre el software y sus aplicaciones
respuestas comprobadas una a una dentro del programa
capturas de pantalla en el manual al que enlaza
costo por cada pregunta que responde
La persona nueva de cualquier empresa (la del despacho, la de flota, la del taller) se sienta y pregunta. No hace falta curso, ni video, ni que alguien de su equipo pare a explicarle. Luna le enseña la plataforma a cualquiera, en el mismo momento en que lo necesita, y le deja el manual abierto por la página correcta.
Entra el lunes y ya puede sacar un informe. Pregunta y aprende sola, sin que nadie de su equipo pare a explicarle.
Los primeros días son los de más llamadas. Luna le enseña a entrar, a ver el recorrido y a poner su primera alerta.
Consultan lo suyo en el momento: dónde va el IMEI, cómo se manda una orden al equipo, qué significa cada estado.
Se enciende en un momento y no cambia nada de lo que ya usa.
Quiero a Luna en mi plataforma